Yo se que hace bien caminar (*)

Yo se que hace bien caminar por mantener la salud. Lo bueno es hacerlo tranquila, sin apuros, sin estrés.

Así decidí ir en forma tranquila caminando por las calles de esta aldea hasta llegar a unos de los bancos para poder sacar por cajero algo del dinero que es mío para pagar las facturas como cualquier ciudadano hace los primeros días de mes. Pero ohhhhhhhhhh, sorpresa, como es ya una impronta los cajeros o no funcionaban, o no tenían dinero.

Como dice el tango vencida volví no a la casita de mis viejos sino a la mía, mascullando la impotencia que mes a mes se apodera del ciudadano por este motivo.

Me pregunto hasta donde llega la desidia. Les dicen a los jubilados que es mejor usen la tarjeta para así poder cobrar su jubilación por cajero. Estos van acompañados de algún familiar que les dice los pasos a seguir para juntarse con su dinero. Otras veces un alma caritativa les ayuda o de última el empleado deja su habitual tarea y viene en auxilio de estas personas que están a años de la tecnología y se angustian por no saber y no poder. Además muchos de ellos tiene que venir en remís hasta dos y tres veces a ver si algún mago les deposito el dinero en estos cajeros tan necesarios para la vida moderna y tan odiados por los que vienen por lo suyo y se van con las manos vacías.

He escrito varias veces sobre el mismo tema, se que por supuesto y como corresponde a nadie le interesa y dirán otra vez con lo mismo. Soy de las que digo y pienso persevera y triunfaras, pero en honor a la verdad no creo que esto suceda porque a quien le importa, acaso después de tantas notas, ¿mejoro el sistema? habilitan dos cajeros por ejemplo y pensamos que bueno, pero llegado el momento de hacer uso de ellos uno no tiene dinero y el otro no funciona, o directamente no hay dinero en ningún banco y comienza el periplo cajeriano.

Pobres de nosotros los usuarios que maltratados estamos y que atrasados con respecto al sistema bancario, por no nombrar otros entes.

He vuelto sobre lo mismo, porque en verdad la desidia de los que tiene que ver con todo esto me daña y nos daña a todos en cierta forma. Solo vamos en busca de lo que es nuestro, nos corresponde y nos roban con estas actitudes el derecho a la dignidad.

(*) Marta B. Macchi