Falleció Graciela Piedrabuena (*)

Falleció Graciela. La vida no es justa la mayoría de las veces. Durante toda mi vida ella estuvo presente y las experiencias compartidas me pasan por la mente: viajes, encuentros, ferias, fiestas, buenos y malos momentos. Incansable. Muy trabajadora. Eso sí, discutimos muchas veces. Muchas. Pero jamás una falta de respeto por las diferencias de parecer. Si no estábamos de acuerdo, difícilmente que alguna de las dos diera el brazo a torcer. En ese momento al menos. Era de rabietas grandes. Testaruda y fiel a sus principios. Siempre pensando en sus hijos, en su trabajo, en hacer cosas por el bien de la comunidad. Sensible e infatigable, con convicciones. Siempre dispuesta. Muy orgullosa también pero, lo bueno de Graciela, era que si se equivocaba, sabía dar marcha atrás y hacer todo lo que estaba a su alcance para solucionar los errores. Incomprendida a veces, quizás por su afán de hacer. No fuimos amigas, pero fue una gran colega y compañera. Hizo cosas. El hacer fue lo que más la caracterizaba por eso mi admiración y respeto. Sin importar los resultados, ella se largaba a trabajar con toda la pasión y la garra, con todo el esfuerzo posible. Nunca me preguntó si yo era de algún partido político y creo que no le interesaba, estaba más allá de eso. Podía reflexionar y ser objetiva. Y eso es difícil en un pueblo como el nuestro. Muchos que leerán estás palabras estarán de acuerdo porque era igual con todos. Cuesta escribir en pocas líneas, tantas experiencias compartidas en una vida tan rica y llena de acciones como la de ella. Sí que luchó Graciela. Una grande de verdad.
(*) Lis Solé.