El adiós al amigo Ariel (*)

Es obvia la consternación por su partida, sabíamos de su salud y del impacto social que seguramente causa en nuestra sociedad. Particularmente en los últimos días me llamaba una vez por semana para impulsarme a seguir luchando en la vida. No me voy a referir a su trayectoria política ya que habrá opiniones mucho más calificadas y autorizadas que la mía. Pero voy a relatar las etapas de estudiantes, de la amistad, de la frescura juvenil que como todos los seres humanos hemos vivido. Y en las épocas del secundario formamos una orquesta que integraban Ariel y Marito Benítez, en bandoneón, Ignacio Goñi en batería, el Goly (flaco) Marconi en acordeón a piano, Edgardo Barrales (hijo del conocido bandoneonista) cantando tangos y quien les habla en piano. Alcanzamos una pequeña popularidad que nos llevó a actuar, incluso, en alguna ciudad vecina. Ariel era admirador de Héctor Varela e intentaba copiar su estilo picado y rápido. La etapa vivida, y con Ignacio de compañero, nos deparaba divertirnos realmente. No es mucho lo que aquí aporto, pero agrego un dato humano especial y pintoresco que, indudablemente, luego queda ocultado por la carrera política brillante que hizo Ariel, motivo por la cual seguramente destacará su figura y quedará para siempre en la memoria popular. Chau Ariel, nosotros te recordamos como amigos, y la amistad no tiene precio; te sumás a los varios compañeros de egreso que te precedieron, y vamos quedando en minoría. Que Dios guarde tu alma.-
(*) Atte. Muchas gracias, Omar Benítez.