Cuando un amigo se va (*)

Dice la canción de ALBERTO CORTES, que «cuando un amigo se va queda un espacio vacío, que no se puede llenar con la llegada de otro amigo». Y así es vamos conociendo personas con las cuales a veces tenemos afinidad y podemos llegar a mantener una amistad. Pero están las otras, las más profundas, las que dan sentido y alegría a nuestras vidas y por las cuales estamos agradecidos.
Hoy despido a un entrañable y querido amigo, Norberto Parrondo. Hombre culto e inteligente, generoso en su saber que trasmitía en cada conversación en esas tardes de charlas interminables donde el tiempo se detenía para el disfrute.
Gran lector, eximio dibujante y pintor, dijo como nunca a nadie escuche la hermosa poesía del gran Federico García Lorca.
Lo voy a recordar siempre recitando con sentida vos y emoción la poesía de su amada Susana, la mujer que acompaño, disfruto y admiro en la vida.
Como no me gustan las despedidas y se que a Norberto tampoco solo le dejo este escrito diciendo gracias por los momentos compartidos, por las lecturas y la charla, por la buena mesa y los recuerdos, la copa alzada donde el duende manso del vino nos encendía la palabra y los buenos momentos.
Hasta pronto Norberto, ahora si, de nuevo juntos en el abrazo Susana y vos celebrando el encuentro entre nubes esta vez para siempre.
Dedicado a Norberto Parrondo
(*) Marta B. Macchi