El pasado viernes 8 de agosto quedo inaugurado el Malsa, Museo de Arte Local Saladillense

El pasado viernes 8 de Agosto quedo inaugurado el MALSA, Museo de Arte Local Saladillense, y con él abiertas las puertas a miles de caminos que se continuaran, otros que se iniciaran y otros que se encontrarán. Es una posibilidad a muchos artistas y trabajadores del arte para continuar mostrando sus trabajos, legitimarlos de esta forma en el marco del museo, haciendo realizable el dialogo con el público y despertando sin duda vocaciones en muchos de los espectadores que pasen por este lugar.
El hombre se ha manifestado por medio del arte desde hace miles de años, dejando así testimonio de su época. Se han encontrado pinturas rupestres de catorce mil años de antigüedad en Las Cuevas de Altamira, España, que son consideradas una Catedral al respecto. Las mismas fueron realizadas con fines mágicos ya que los hombres que habitaban este lugar creían que al pintar sobre la pared de la cueva el bisonte, se aseguraban la caza del mismo.
Con el correr de los siglos el ser humano continuo expresando por medio del arte lo que pensaba o sentía, o utilizándolo para diferentes fines y cambiando también la estética del mismo de acuerdo a estos fines y al momento histórico. El arte funerario en Egipto nos ha dejado grandes tesoros, como Keops, Kefren y Miserino, de cinco mil años de antigüedad. En Grecia la búsqueda de la belleza y la mimesis a su máxima potencia nos permite ver la perfección del Discóbolo de Mirón o la Venus de Milo. Los romanos descubren el cemento y hacen bases para la arquitectura hasta nuestros días. El arte estará entonces al servicio de un imperio, así como durante la Edad Media pretenderá la búsqueda de Dios en todas sus disciplinas y la catequesis por medio de las imágenes.
Fueron varias las causas que hacen posible el Renacimiento en Florencia, Italia adonde ven la luz obras como El David del genio de Miguel Ángel Buonarotti quien dijo solo haber quitado lo que sobraba de aquel monumental bloque de mármol de más de cuatro metros de altura. Y es con él y con Leonardo Da Vinci, Donatello anteriormente, Rafael y otros, donde el hombre vuelve a ser protagonista como tal y podemos ver las figuras de la Virgen María, Jesús y a los santos representados como personas comunes en poses y situaciones cotidianas.
Son grandes los cambios en cuanto a la estética y a los fines del arte en estos tiempos, ya que nacen por entonces los mecenas que comenzaran a hacer sus encargos de retratos a los artistas tal como lo hizo el rico comerciante Gioconda cuando encarga a Leonardo el retrato de su mujer Lisa. Y el hecho de que ya no solo la Iglesia realice sus encargues y contratos cambia mucho las cosas.
El arte se continuara utilizando para demostrar poder, con fines políticos, para construir identidad o simplemente con fines decorativos.
Creo que el nacimiento de la fotografía, en el siglo XIX, determina una explosión en cuanto a la estética y la función del arte de allí en adelante. La posibilidad de generar con una maquina una imagen verosímil de uno mismo o de cualquier cosa llevaron a la búsqueda de nuevas imágenes producidas por la mente humana, que ninguna maquina pueda hacer con un simple clic.
De allí en mas, a partir de la coma impresionista y sus inacabados cuadros, la ruptura o falta de respeto a los colores correspondientes de los fovistas, la llegada a la ruptura de la forma en la incansable búsqueda de Picasso y Braque y el surrealismo del genio de Dalí, se abren miles de universos posibles y cada vez más ricos en metáforas para las Artes Visuales.
Son las vanguardias, con el expresionismo que llevara a un espiritual y musical Kandinsky a la primera acuarela abstracta allá por 1910 dejando más de una boca abierta y es el arte que ha comenzado a requerir cada vez más de un espectador con cierta formación o información acerca de lo que está viendo. Al mirar a Mondrian, es necesario conocer un poco de la historia que lleva al artista a tal poder de síntesis en la línea recta horizontal, vertical y los colores primarios, constituyendo la abstracción geométrica.
Hasta ahora hablamos siempre de un artista, una obra y un público, pero la aparición de la tecnología y la posibilidad de reproducir imágenes de alta calidad o de utilizar medios de llegada a un público masivo, etc., abren un juego de infinitas posibilidades a los trabajadores del arte y continua modificándose indefectiblemente la estética del mismo. Y nos encontramos en un punto donde la obra puede dejar de ser un cuadro, una pintura, escultura, etc., para pasar a ser una “idea” que puede ser representada por medio de un ready made, una acción, una instalación o por medio de arte digital, entre tantas otras posibilidades y la manera de materializar la idea tiene la posibilidad de ser reproducible todas las veces que se necesiten perdiendo la obra material el misticismo o aurea a la que estábamos acostumbrados hasta no hace tanto. La obra es la idea, no el objeto en sí.
El espectador critico de nuestros días debe aceptar la inevitable pluralidad de la representación de códigos y lenguajes aunque también es importante mantener clara la exigencia critica de que no todo vale.
El viernes pasado en la muestra colectiva de artistas saladillenses en el MALSA, se dio una notable concordancia con respecto a lo que la historia del arte nos cuenta. La diversidad de estilos, de diferentes formas de trabajar la materia, los usos de distintas técnicas, además de las muy variadas motivaciones en trabajos que se dejaban leer o contemplar en un espacio incontaminado y lleno de buenas ondas y festividad por parte de los presentes.
No sé si estábamos completamente conscientes de la importancia de la fundación de este museo, pero si sé que debemos tomar conciencia de la responsabilidad que nos toca asumir a la hora de hacerlo crecer y abrirse a la comunidad toda.
Lamento profundamente las ausencias. Todos nuestros representantes debían estar presentes, sin importar el partido político. La comunidad está por encima de los partidos y esta era una buena oportunidad para compartir con alegría.
Ojala a través del arte este museo se convierta en un maravilloso lugar en donde todos podamos mirarnos, reconocernos y existir con el otro más allá de cómo piensa; de ser a ser, de Saladillense a Saladillense.