Oración como encuentro

 

Oración como encuentro

La auténtica oración también nos lleva siempre a un encuentro profundo con los demás. Tal encuentro puede producirse mediante la oración y meditación conscientes, mediante el sentir solidariamente con los demás o bien mediante el descenso al fondo de la propia alma, para sentirme allí unido en lo más profundo con todos los hombres. Respecto de esta última forma de orar, el starez Siluan dice que no necesita leer diarios para poder rezar por los demás. En la oración se siente hondamente unido a todos los hombres. Pero para él, la oración no es algo ajeno a la realidad, sino que orar significa dar la sangre por los demás, sentir solidariamente con los demás con todo el amor y la entrega, sufrir con ellos, y junto con ellos presentarse ante Dios y ofrecerse a Él.

Siluan describe cómo ora diariamente por sus trabajadores y cómo su oración crea una atmósfera en la cual estos se sienten acogidos y por eso también dispuestos a hacer bien su trabajo: “Jamás voy por la mañana al encuentro de mi gente sin haber rezado antes por ellos, y mi corazón palpita por ellos lleno de solidaridad y amor”. Vuelvo a mi celda y hago oración por cada uno muy personalmente: “¡Dios mío! Mira a Nicolás, muy joven todavía, dejó en la aldea a su mujer y a su hijo, se habrán puesto tristes ¡pero necesita su trabajo para mantenerlos! ¡Protégelos!

Orando comencé a sentir la cercanía de Dios. Paulatinamente esa sensación se hizo tan fuerte que ya no pude pensar más en Nicolás, ni en su mujer, ni en su hijo, ni en su aldea. Sólo podía pensar en Dios. Su presencia divina me atrajo más y más profundamente hacia Él, hasta que repentinamente descubrí en el corazón de Dios que su amor abrazaba tiernamente a Nicolás, a su mujer y a su hijo”.
A. G.