Mensajes gozosos

 
Los símbolos no sólo aluden a facetas negativas que hemos reprimido. A menudo son también mensajes gozosos que nos señalan que hemos progresado más de lo que creemos, que en nosotros ya se ha hecho algo, que estamos más reconciliados con nosotros mismos de lo que suponemos. Así pues un río por el cual navegamos o caminamos para alcanzar la otra orilla nos indica que hemos dado un paso decisivo hacia adelante, que hemos alcanzado ya la otra ribera, que comienza un nuevo tramo de nuestro camino. O bien descubrimos de pronto en nuestra casa nuevas habitaciones cuyos umbrales jamás habíamos traspuesto hasta ese momento. La casa es imagen de la totalidad de la psiquis. Por lo tanto hemos descubierto nuevos espacios de vida en nosotros. Una mujer me contó que en un sueño entró en su casa en una gran sala barroca que jamás había visto antes. Vale decir que en esta persona se estaba abriendo algo nuevo, un ámbito espacioso, hermoso, libre y lúdico como lo es el barroco. Un sueño así genera un estado de ánimo positivo. Al otro día nos sentimos distintos. Dios nos ha hecho llegar un mensaje gozoso sobre nuestro estado interior.

 
A menudo los sueños son ambivalentes. No podemos clasificarlos en absoluto como positivos o negativos. Tenemos entonces que auscultarlos y examinarlos. Muchos no quieren examinar su sueño por temor de que signifique algo funesto. Pero eso es absurdo. Los sueños jamás nos comprometen. Los sueños nos señalan nuestra situación y los posibles peligros, a fin de que estemos atentos, tomemos conciencia de tales peligros y los evitemos. También son útiles los sueños en los que soñamos con peligros. No quieren hacernos entrar en pánico, sino que giremos el volante en nosotros para no precipitarnos al abismo. Lo importante es trasponer los sueños a nuestra vida concreta.

A. G.