Los frenos de emergencia del cuerpo

 

Los síntomas de enfermedad nos señalan a menudo dónde tenemos una actitud equivocada ante la vida. Si trabajamos desmedidamente, eso puede acarrearnos un infarto. Si reprimimos nuestro miedo, eso puede acarrearnos estados de mareo. Nos enfermamos porque no queremos admitir las necesidades psicológicas y espirituales y porque no hacemos caso de las advertencias del corazón. La enfermedad es el freno de emergencia del cuerpo. Mediante la enfermedad el cuerpo nos quiere advertir patentemente que no podemos seguir viviendo así, que tenemos que modificar nuestra actitud ante la vida y nuestro estilo de vida. La enfermedad nos da una oportunidad para reconocer nuestra situación y tomar posición frente a ella. Si fuese por nosotros, pasaríamos por alto los presentimientos que a veces afloran en nosotros: el presentimiento de que nuestra vida ha perdido sentido, de que el matrimonio no anda bien, de que nuestra profesión está en punto muerto.

El cuerpo es más sincero que nuestra razón. Con la razón miramos por encima de los presentimientos del corazón. Sencillamente no queremos mirar porque sería desagradable. El cuerpo nos obliga a examinar los presentimientos del corazón y escuchar el llamado del alma. Pero muchos preferirían pasar por alto incluso el llamado de la enfermedad. Entonces esperan del médico que repare el cuerpo como se repara una máquina. Y se indignan cuando el médico les exige un cambio en su estilo de vida. Se cierran por completo al planteo de que si quieren conservar la salud deben cambiar algo en sí misma.

 

A. G.